EL PUNTO MEDIO

Para Aristóteles la conducta justa es el término medio entre hacer el mal y sufrirlo.

Sunday, November 05, 2006

LA IMPUTABILIDAD

INTRODUCCIÓN

Al vivir en un Estado de Derecho, el juez y legislador debe de tener en cuenta los derechos fundamentales de la persona humana sin discriminación alguna a ninguna persona. Al vivir en una sociedad las normas de convivencia se hacen cada vez mayores debido a la inviolabilidad de algunos derechos, siendo producto de ello la creación de las penas como medios de prevención de delitos para que los hombres de una sociedad no violen ningún derecho fundamental como a su vez cumple una función resocializadora con las personas que delinquieron en algún momento de su vida para que estas luego de permanecer en la cárcel reciban clases de distintas carreras técnicas como carpintería etc para su readaptación a la sociedad.
El tema ha trata es el tema de la imputabilidad, el cual creemos es de suma importancia en una sociedad.
Un órgano jurisdiccional en una sentencia penal emite tres juicios importantes. En un primer momento él debe pronunciarse sobre la tipicidad de la conducta atribuida al procesado. Luego, en base a la evidencia existente decide sobre la inocencia o culpabilidad del imputado. Y finalmente, si declaró la responsabilidad penal de éste deberá definir la calidad e intensidad de las consecuencias jurídicas que corresponde aplicarle en su condición de autor o partícipe de la infracción penal cometida.
Para la imputación de un hecho a un sujeto determinado se debe tener en cuenta su estado de conciencia y voluntad al momento de cometido el acto, pues está comprobado que las enfermedades mentales como la esquizofrenia, epilepsia, frenastecia, histerismo, formas tóxicas como el alcoholismo, cocainomanía, etc. Esperamos que al leer dicha investigación queden claras algunas interrogantes que hayan podido tener con respecto a la imputabilidad.


LA IMPUTABILIDAD

CONCEPTO DE IMPUTABILIDAD:

“La imputabilidad es uno de los elementos constitutivos del delito. Está conformada por un conjunto de condiciones necesarias que el sujeto debe reunir en el momento de ejecutar una acción antijurídica, para ser capaz de responder ante el orden jurídico por la acción que ha cometido”.
1 Se es imputable cuando se posee la facultad de discernir-la razón o la conciencia la llaman algunos autores-del carácter delictuoso de sus acciones u omisiones y la obligación penal de responder por esta conducta que puede provocar una falta o un delito. La Imputabilidad es el elemento esencial de la culpabilidad, y hasta podemos decir que es el presupuesto necesario de la misma, por el sencillo raciocinio de que ahí donde no hay sujeto imputable, tampoco hay culpabilidad posible, menos responsabilidad de carácter penal. En otras palabras, “la imputabilidad, es la capacidad de ser penalmente responsable de un hecho”.

SURGIMIENTO DE LA IMPUTABILIDAD:

El delito y el pecado nacen bien pronto; nacen con el hombre. Todas las religiones decretan castigos, terrenos, o de ultratumba, o unos y otros. Todas las leyendas de los pueblos hablan de delitos y penas.
Y en los libros primitivos que son a la vez poemas, instituciones religiosas, códigos de costumbres y códigos de delitos y penas, se consideran tantos y tantos delitos, y se escogen y tantos y tantos castigos, mientras los soberanos cuentan entre sus mayores glorias y más brillantes, la de administrar justicia y se hacen describir en el acto en el que materialmente castigan al delincuente. Así encontramos un grande desenvolvimiento de grandes instituciones jurídicas cuando ni siquiera se ha planteado el problema de los problemas: El problema del derecho de castigar y el de la imputabilidad.
Aunque prescindiendo de Roma, tuvo el Derecho Penal un gran desenvolvimiento en Grecia, y antes aún en la India, y antes aún en China, en Israel, en Egipto y en Babilonia.
Sin embargo no se había planteado el problema de la imputabilidad. Se castigaba porque se castigaba. Se castigaba porque el Estado no podía quedar indefenso; se castigaba porque así lo querían los dioses.
Sócrates expresa: ninguno es voluntariamente malvado.
Platón construyó la teoría de la imputabilidad, fundándola sobre la necesidad de la defensa social, y fundándola no solo fuera del libre albedrío, sino también sobre el supuesto de que el malvado sea tal involuntariamente, y que todos involuntariamente delinquen porque la maldad tiene su origen en perversas disposiciones, en insuficiencias orgánicas debidos a alguna mala disposición del cuerpo, y después tiene también su origen en el ambiente. La defensa se actúa mediatamente con las eliminaciones de los delincuentes incurables, y con la temporal separación de los demás, y mediatamente con la amenaza de una pena, que obrando como intimidación, impide el llegar a ser reincidentes o por lo menos sirve para debilitarle los estímulos. La pena obra como coacción psicológica porque mientras el delito consiste en la satisfacción de un deseo, la pena consiste en el dolor contrario.
Aristóteles la construyó fundándola sobre la necesidad de la defensa social y sobre la libre voluntad; màs diciendo esto se refería a la voluntad como hecho interior. Aristóteles dice inesperadamente que la base de la imputabilidad no está en los sentimientos ya adquiridos, sino en aquellos que se adquieren.
La doctrina del libre albedrío viene ser la dominante en la Edad Media a través de las disputas teológicas respecto a los efectos del pecado original, respecto a la predestinación y la presciencia, respecto a la gracia y a la cooperación. Por este camino el libre albedrío viene a ser el único sostén de la justicia penal y esto no tanto por la fe en el mismo, sino porque se temía que sin el libre arbitrio llegaría a faltar a la pena toda justificación.
El hombre ya se había puesto fuera, por encima de la naturaleza. Màs con la irrupción de las ciencias naturales en el campo hasta entonces cercado de las ciencias morales, de las ciencias jurídicas, y de las ciencias sociales, el grave problema ha adquirido un nuevo aspecto.
Respecto a la imputabilidad existen diversas opiniones, pero bien debemos estar agradecidos a la necesidad política y a la buen sentido común por los que el delito ha sido siempre castigado y siempre se castiga.
El problema de la imputabilidad, precisamente insertado en el problema de la conciencia, de la voluntad y de la causalidad se presenta siempre más arduo y más amenazador.
La ciencia nos dice que el delito es un fenómeno como todos los demás, que el delito no se sustrae a las leyes universales de la causalidad, que el delito es el efecto de causas determinadas.
La conciencia, por el contrario, nos dice que el delito es el efecto de nuestra voluntad, y que nos sentimos responsables precisamente porque nos sentimos libres. Al parecer la verdad se encuentra entre ambos.
El delito es más frecuente, cuando las ideas morales son mudables y las relaciones sociales no son estables.

TEORÍAS DE IMPUTABILIDAD:
Teoría clásica de la imputabilidad: por aplicación rigurosa de los principios de la escuela clásica del Derecho Penal, el autor de un delito no es pasible de las consecuencias del mismo sino cuando lo ha cometido en condiciones que lo autoricen a considerarlo moralmente imputable. Carrara expresa que “el juicio mediante el cual el magistrado imputa civilmente a un ciudadano una acción, declarada ya antes por la ley como políticamente imputable, es el resultado de tres Juicios distintos:
- Imputación Física: El magistrado encuentra en aquel individuo la causa material del acto y le dice: Tú lo hiciste.
- Imputación Moral: Encuentra que aquel individuo ejecutó el acto con voluntad inteligente y le dice: Tú lo hiciste voluntariamente.
- Imputación Legal: Encuentra que el hecho está prohibido por la ley del estado y le dice: Tú lo hiciste en contra de la ley
Es sólo como resultado de estas tres proposiciones que el magistrado puede decir al ciudadano: Yo te imputo este hecho como delito.
El presupuesto esencial de la imputabilidad moral, es el libre albedrío.
Para ser culpable según Marxwell, será necesario, no solamente cometer una acción penada por la ley sino también, haber querido, concientemente cometerla.

Teoría positivista: La escuela positiva opone al principio de la responsabilidad moral, el de la responsabilidad legal o social. Ferri comienza por expresar que el postulado de la escuela clàsica está desmentido por la fisio-psicología positiva y que de todos modos, es discutible en teoría y peligroso en la práctica. La libertad de querer una cosa, más bien que otra, es a juicio suyo una pura ilusión derivada del desconocimiento de los precedentes inmediatos, fisiológicos y psíquicos, de nuestra deliberación volutiva. La suposición de una libertad volitiva está impugna con dos leyes universales: la de la transformación de las fuerzas y la de causalidad natural. A su vez establece que el análisis de proceso psicofisiológico de toda acción humana pone de manifiesto que no existe una voluntad por sí estante y, por consiguiente no se puede concebir una libertad de arbitrio. Ferri expresa que tampoco puede negársele que, por el sólo hecho de vivir en sociedad, el hombre es jurídicamente imputable por sus propias acciones, desde que sólo en la sociedad es concebible y posible el derecho
A la afirmación del clasicismo penal de que el hombre es responsable de sus delitos porque, y en cuanto es normalmente libre, se opone este principio de la responsabilidad legal, en cuya virtud el hombre es imputable, y por tanto responsable porque vive en sociedad.
Teoría de la intimidabilidad: Son imputables los sujetos capaces de intimidarse ante la amenaza de un mal, que la pena debe representar. Esa teoría ha sido definida por un médico francés, Dubuison, en una monografía titulada “Theorié de la responsabilité”, para Dubuison, todos los hombres, siendo intimidables deben ser considerados como responsables de sus actos.
Teoría de Von Liszt: Dicho autor explica que sólo en cuanto a la capacidad de conducirse socialmente existe o se supone, puede ser imputada, como culpable, la conducta social y que allí donde falta la facultad de adaptación social, no tiene ningún sentido querer encontrar móviles de conducta social en las motivaciones contenidas en la amenaza y en la ejecución de la pena. La imputabilidad es definida por Von Liszt como la capacidad de realizar actos que lleven consigo las consecuencias penales de la infracción.
Teoría de Gabriel Tarde: Este autor funda la responsabilidad en la identidad personal y en la semejanza social. La imputabilidad ha de tener doble fundamento: en primer lugar, en identidad, que es una fuerza patente y no en la libertad que es una fuerza latente. El acto de una persona le es imputable porque le pertenece, porque es propio de su yo normal, porque hay perfecta identidad entre este yo y el que fue causa del acto; el otro fundamento de la imputabilidad, se encuentra en la similitud social, es decir el medio en que se desenvuelve. En otros términos: para que un acto sea imputable debe existir la identidad personal del autor consigo mismo, antes y después del delito y la similitud social con aquellos entre los cuales vive y obra y por los cuales ha de ser juzgado.
Teoría que funda la imputabilidad en la peligrosidad: Grispigni afirma que uno de los postulados del Derecho Penal debe concretarse así: ninguna sanción sin peligrosidad del delincuente. Según Florian la peligrosidad debe transportarse del momento de la imputabilidad, que está bien para todos los autores o partícipes del delito, al momento de la imputación y de la responsabilidad en el sentido de que la sanción criminal debe y puede, aplicarse solamente al delincuente que se manifieste inclinado a hacer otros delitos esto es, al delincuente en estado de peligrosidad. El hecho del delito no es suficiente, aunque es índice y síntoma importantísimo de la peligrosidad misma.
CONDICIONES PARA LA ATENUACIÓN O EXENCIÓN DE LA IMPUTABILIDAD.
Casi siempre se descubre una incongruencia entre el hecho cometido y el modo habitual del sujeto, es decir que el hecho contrasta con el carácter bondadoso honorable, benévolo y hasta pulcro del sujeto.
Que haya ausencia total de móviles que puedan explicar racionalmente el por qué de la comisión del delito y es que los sujetos que padecen de voluntad defectuosa, de verdaderos estados patológicos que obran conociendo el mal que realizan, proceden sin una finalidad práctica, sin buscar un provecho personal o una satisfacción de pasiones, y fines que son comunes en los espíritus normales , es así que se comportan en forma absurda convirtiendo en víctima de sus atentados a sus personas más queridas, tal es el caso de los sádicos y los masoquistas.
En cuanto a los antecedentes familiares o familiares de estos sujetos, siempre se descubre que se trata de un psicocasténico, es decir, un débil de espíritu, un individuo de vida sexual viciosa o un ser cargado de taras hereditarias que hacen de él un nemópata.
En cuanto a la historia o proceso clínico del caso, el profesor Berger, psiquiatra alemán, ha dicho que en tales casos se trata de verdaderos enfermos con definidos caracteres y cuyo síntomas se manifiestan tanto antes como después de la comisión del hecho delictivo.
Los síntomas característicos anteriores al hecho son: angustia, sentimiento de contrición, palpitaciones aceleradas del corazón y sudor frío, todo lo cual acusa en la esfera subjetiva del sujeto, que hay una lucha entre la voluntad que se resiste y la obsesión que lo impulsa, hasta que finalmente vence la obsesión y la voluntad del sujeto se descarga en el crimen.
Los síntomas posteriores al hecho son: la sensación de tranquilidad que inmediatamente de cometido el crimen experimenta el sujeto, sintiendo un verdadero alivio; pero luego sobreviene un remordimiento con arrepentimiento que aumenta en intensidad y lo apresura a dar aviso a alguien sobre lo cometido, es así que espontáneamente se presenta a la policía para referir minuciosamente lo ocurrido y luego descargarse en llanto.
Cuando copulativamente concurren todos estos antecedentes y circunstancias en el sujeto dado frente a un hecho delictivo, es incuestionable que tenemos a considerar a estos sujetos como sujetos exentos a esta responsabilidad según el inciso 1 del artículo 20 del Código Penal o con responsabilidad restringida conforme el artículo 21 del mismo cuerpo legal.
La rareza de estos casos recomienda mucha cautela en el análisis y en el examen, para evitar criterios complacientes siempre funestos para la justicia.

INIMPUTABILIDAD
La inimputabilidad es el aspecto contrario a la imputabilidad. Es un termino técnico que el derecho utiliza para definir a los sujetos exentos de imputabilidad.

LA IMPUTABILIDAD EN LAS ENFERMEDADES CRIMINÓGENAS
·
Demencia Precoz o Esquizofrenia: Es aquella disolución de la personalidad. Los esquizofrénicos empiezan manifestando una ideación incoherente, un aislamiento mayor del mundo, por lo cual se ha hablado de un dominio ejercido por uno mismo, que obstruye el camino a todos los motivos lógicos y reales que deberían guiar la conducta, con rechazo de todos los motivos externos, hasta llegar a un estado verdadero de negación, en que el enfermo se sustrae a las acciones impuestas por las circunstancias. El pensamiento se traba hasta ocasionar extravíos, acompañados de perturbaciones de conciencia en quien influye no poco los desordenes sensorios. Los sujetos que padecen de esta enfermedad, recuerdan aunque sea en forma fragmentaria, lo que han hecho y aunque se den cuentan de la gravedad del hecho suelen quedar impasibles e indiferentes.
En cambio cuando el impulso proviene de un disturbio psicomotor, sin ningún desgaste afectivo, el enfermo que ha resistido largamente puede sentir ardientes remordimientos
Imputabilidad: si el proceso morboso está en acto aunque sea en forma prodrómica, la imputabilidad está ya por lo menos disminuida; en cambio si la enfermedad no ha arraigado todavía en una constitución temperamental, y por lo tanto recepticia, no podremos hablar aún de falta de imputabilidad ni de imputabilidad disminuida, y en las atenuantes genéricas podrá encontrar el juez motivos de indulgencia.
·Epilepsia: La epilepsia tiene su origen en unos cambios breves y repentinos del funcionamiento del cerebro. Por esta razón, se trata de una afección neurológica, la cual no es contagiosa ni está causada por ninguna enfermedad o retraso mental. Algunas personas con retraso mental pueden experimentar ataques epilépticos, pero tener estos ataques no implica necesariamente el desarrollo de una deficiencia mental. Existen varias formas de presentación de las crisis epilépticas. Las crisis generalizadas pueden manifestarse con pérdida brusca de conocimiento con caída al suelo, contractura de los músculos de las extremidades y de la cara seguidas de sacudidas rítmicas. En otras oportunidades, especialmente en niños y adolescentes, las crisis se presentan con una pérdida de conocimiento, sin caída al suelo ni convulsiones, de segundos de duración, con rápida recuperación. Las crisis parciales pueden presentarse con sensaciones subjetivas extrañas o difíciles de describir o con fenómenos auditivos, visuales, sensación de hormigueo, etc. Estos síntomas pueden aparecer en forma aislada o dar paso a una pérdida de conocimiento con movimientos automáticos de la boca, de las manos o de otra parte del cuerpo. En otras oportunidades las crisis parciales pueden presentarse con sacudidas de una extremidad o de la mitad de la cara, sin pérdida de conocimiento.Si bien hemos mencionado los tipos de crisis más habituales, existen otras manifestaciones menos frecuentes que deben ser evaluadas por el especialista. Además, una persona puede presentar más de un tipo de crisis. Los distintos signos de alarma que advierten que se está produciendo un ataque epiléptico pueden ser los siguientes:*Períodos de confusión mental.*Comportamientos infantiles repentinos. *Movimientos como el de masticar alimentos sin estar comiendo, o cerrar y abrir los ojos continuamente. *Debilidad y sensación de fatiga profundas. *Períodos de "mente en blanco", en los que la persona es incapaz de responder preguntas o mantener una conversación.*Convulsiones.*Fiebre. La forma mas típica, conocida también como gran mal es con movimientos de las 4 extremidades tipo sacudidas, se pierde la conciencia y el control de los esfínteres, dura segundos o algunos minutos, cuando persiste se llama estado epiléptico.
Imputabilidad: No es posible establecer jerarquías sintomatológicas acerca de la imputabilidad pues esta enfermedad puede causar devastaciones todavía mayores en la personalidad psiquica y ética. El delito epiléptico suele ser el delito del violento, y por esto se encuentra principalmente en los homicidios, las lesiones, las resistencias y los daños, por ser una descarga nerviosa no dominada, que en sus formas convulsivas, en el enceguecimiento de la conciencia y el naufragio de la voluntad, impulsa a actos inconsultos.
· Histericismo: Tendencia a la histeria. Con el nombre de histeria se conoce desde la antigüedad la aparición de síntomas asociados de cualquier tipo, que imitan enfermedades. En todos estos casos de aparente enfermedad orgánica se supone que la causa es un conflicto psicológico que se convierte en síntomas somáticos o psíquicos que lo simbolizan.
Los síntomas histéricos son un intento de defensa en una situación que no se sabe cómo resolver. El histérico no simula una enfermedad, sino que de modo inconsciente quiere estar enfermo y lo consigue.
Imputabilidad: Una personalidad tan contradictoria y disociada, con alternativas de luz y de sombra, muchas veces hace necesario al expediente de la imputabilidad atenuada, pues en realidad el histerismo representa una modificación morbosa de la personalidad, una verdadera psicopatía en la que se infiltra una manera anormal de reaccionar ante los distintos estímulos externos.
·Formas tóxicas: El funcionamiento psíquico puede ser perturbado episódicamente por la ingestión de algunas sustancias, pero al repetirse dicha ingestión, las alteraciones se hacen durables, a estos casos se aplican las mismas disposiciones referentes a los delitos cometidos en estado de enfermedad mental, como el alcoholismo.
Alcoholismo: El primer fenómeno de orden fisiológico que puede tener gran importancia en la delincuencia culposa, se refiere a las psicosis alcohólicas, por las alteraciones de tono muscular que influye en el movimiento voluntario.
Desde del punto de vista psicológico basta recordar que ya en estados prodrómicos de verdaderas psicosis por intoxicación, la percepción es muy lenta y la atención sea espontánea o conativa, es bastante y frágil, pues cualquier estímulo puede desviarlo. En la memoria se acumulan falsos recuerdos y percepciones equivocadas que producen un verdadero estado de confabulación.
Cocainomanía: En forma más rápida causa los mismos disturbios psíquicos que el abuso de la morfina, con más descuido de los propios deberes y mayor decaimiento moral e intelectual.
Imputabilidad: La exasperación de notas degenerativas determinada por el alcohol hasta influir en el proceso psíquico explica porque hablamos en este caso de imputabilidad atenuada, en cuanto anomalías por sí mismas insuficientes para turbar la imputabilidad, adquieren mediante el alcohol un poder perturbante, que por un simple desequilibrio que permanece dentro los límites de la normalidad, pueden desembocar en lo morboso.

CASOS
Delito: Parricidio
Autor: sexo masculino de 39 años (cónyuge)
Agraviado: sexo femenino de 35 (cónyuge)
Hechos:
El autor que había sido hasta entonces un buen esposo, de repente mientras se afeitaba, le dio un navajazo a su esposa por la garganta, y después limpió el arma, dejando a su víctima sin socorro, diciendo que la creía muerta; fríamente narró luego lo que había hecho, sin manifestar el deseo de ver a la herida ni dar ninguna muestra de remordimiento.
Sentencia:
Después de realizada las investigaciones respectivas al inculpado se ha llegado a la conclusión que dicha persona padece de esquizofrenia indiferenciada según el informe del psiquiatra que dicho juzgado puso a disposición de la corte para determinar si el imputado padece de alguna enfermedad. Por lo tanto según el artículo 21, la corte ha determinado que el imputado es Culpable de dicho delito imputándole por dicho delito la pena privativa de libertad de 10 años, durante los cuales a su vez recibirá tratamiento psiquiátrico.
Análisis:
El inculpado durante toda su vida tuvo un comportamiento normal, pero mesese antes cometido el hecho revela una lenta y repentina modificación de su conducta, por ello infunde la sospecha de que está latente o ya se revela alguna psicosis, por ello se estableció la necesidad de un examen psiquiátrico acerca de su personalidad. De modo que el delito que cometió estaba en disonancia con los precedentes del individuo. Además también se sabe que después de realizado el acto el inculpado es indiferente y no siente remordimiento.
Por todo ello, se concluye que presenta una esquizofrenia paranoide, lo que justificó que se le restrinja la pena, por considerar como atenuante la enfermedad que padece.

Delito: Parricidio
Autor: Sexo masculino 38 años (cónyuge)
Agraviada: Sexo femenino 29 años (cónyuge)

Hechos antes del Homicidio:
EL 9 de junio de 1997 en horas de la madruga la agraviada ingresa a la vivienda o establecimiento que era regentado por su conviviente suscitándose un entredicho verbal entre ambos para devenir en una agresión físico por parte del segundo de los nombrados hecho que conllevó a la pérdida de conocimiento de la agraviada, situación aprovechada por el imputado quien premovido por una soguilla de nylon ejerce presión a la altura del cuello que a la postre causó el deceso de la antes indicada, procediendo el autor de los hecho al seccionamiento(2 partes) de la víctima, introduciéndolo en saquillos de polietileno para internarlos en un carrito “salchipapero” no sin antes haber lavado o baldeado la escena del delito con el evidente propòsito de ocultar su acción.
Interrogación al Autor del Delito: El imputado afirma y acepta plenamente a manera de descargo que lo ha efectuado en un momento de histerismo coadyuvado con el hecho de encontrarse en estado de ebriedad.
Sentencia:
Luego de haber realizado las diligencias y demás pruebas realizadas que son exigidas por ley, se comprueba que el imputado padece de una psicosis histérica y a la vez se reafirma su culpabilidad; aplicándosele la pena restringida de 8 años debido a padecer de dicha enfermedad y a su vez recibirá tratamiento psiquiátrico hasta establecer su mejoría o controlar su enfermedad.
Análisis:
Prueba de esta enfermedad, es que el inculpado reforzaba el complejo de inferioridad de su naturaleza histérica ya que su cónyuge quería romper la relación por dichos estados que presentaba su cónyuge. Aparte de esto el inculpado alegaba que cometió el delito porque su esposa lo condujo a que cometiera dicho acto, ya que ella le decía que estaba harta de recibir reproches de un “DON NADIE”, cuando por testimonios de personas que se encontraban en el momento de sus discusiones se comprueba que el autor del delito siempre realizaba reproches sin razón alguna, ya que el acusado estaba
convencido de su acusación falsa pues su enfermedad le hacía tener delirios todo esto prueba que cometió el delito producto de su enfermedad.

Delito: Homicidio
Autor: sexo masculino de 28 años
Agraviado: sexo masculino de 48 años.

Hechos:
El imputado, carpintero epiléptico, al ser reprendido por su jefe por no entregar un mueble a una clienta, le dio muerte al golpearlo gravemente con un martillo en todas partes del cuerpo especialmente en la cabeza donde dichos golpes le ocasionaron la muerte; después comenzó, en estado de agitación, a despedazar cuanto se encontraba a su alcance; cayendo luego en un acceso convulsivo.
Instructiva al autor: Manifiesta haber en un estado epiléptico siendo incapaz de controlar su cuerpo y los actos que este cometía.
Sentencia:
Según los peritos establecidos para dicho caso efectivamente el autor se encontraba mientras cometía los actos en un estado epiléptico siendo incapaz de controlar sus actos. Por ende esta corte declara al autor INIMPUTABLE, así mismo se ordena que se le recluya en un hospital psiquiátrico para recibir los tratamientos necesarios.
Análisis:
En este caso se observa la importancia de los estados y motivos en la epilepsia, lo que toma mayor todavía mayor relieve en el estado anterior al acceso, en que la irritabilidad constitucional se exacerba a causa de la excitación determinada por la proximidad del ataque. En efecto, el acusado tuvo un altercado con su jefe con quien no estaba en buenas relaciones y esto recayó sobre un estado ya morboso, originándole una reacción desproporcionada.


Delito: Violación a la libertad sexual.
Autor: Sexo masculino de 29 años.
Agraviado: Sexo masculino de 13 años.

Hechos:
El 29 de diciembre del 2001 a horas de la mañana, el niño se encontraba jugando con su amigo “Chino” a la prueba de fuerzas con los brazos en el centro comercial “El Milagro”, ubicado en la primera cuadra de la Calle Alto de la Luna, presenciando dicho juego el imputado quien ya hace varios años observaba a quien iba a ser su víctima desde su salón de belleza.
Cuando el niño se dirige a los servicios higiénicos públicos de dicho centro comercial para miccionar, circunstancia en que el denunciado en una acción mal intencionada irrumpe los servicios higiénicos donde se encontraba el menor, aprovechando la condición del menor e incapacidad física, procede en someterlo a sus bajos instintos, agarrándole los brazos y éste le realiza el sexo oral, una vez erecto el órgano “pene” del menor , le obliga el homosexual al menor a que introdujera su miembro en el ano de este.
En su instructiva: El niño manifestó que el inculpado se encontraba con signos de ebriedad.
En la declaración del imputado: Manifiesta que éste padece desde los 16 años de esquizofrenia indiferenciada.

Sentencia:
Según los exámenes psiquiátricos aplicados al inculpado, los peritos encargados de la realización de estos llegan a la conclusión: “El autor del acto cometido no padece de la enfermedad mental que el dice tener, sino éste padece de cierto grado de complejo de inferioridad y siente rechazo por parte de la sociedad hacia él.” Por lo tanto este juzgado declara CULPABLE al acusado imputándole la pena privativa de libertad de 15 años.

Análisis:
Por manifestación del acusado de haber observado a su victima por varios años se dedujo que no padecía de dicha enfermedad, pues un verdadero esquizofrénico carece de finalidades utilitaristas, las cuales si se encontraron en su delito. También el obrar con vigilancia y coherencia para obtener el provecho que busca es contradictorio con el proceso disociativo de un esquizofrénico. En un esquizofrénico se nota déficit de instintividad: el delincuente obedece a una instintividad poderosa. Si el acusado fuera esquizofrénico poseería un autismo aislante y no hubiese obedecido a sus impulsos sexuales. Estas premisas nos permiten concluir que efectivamente el inculpado no presentaba esquizofrenia.

Delito: Homicidio
Autor: Sexo masculino de 18 años.
Agraviado: Sexo masculino de 17 años.

Hechos:
El 11 de abril del 2000 el autor del delito se encontraba en su centro de estudios (colegio). Al levantar la falda a una de sus compañeras, fue reprendido por un superior, reaccionando el joven a darle un puñetazo; una vez cometido dicho acto, intervinieron algunos compañeros, uno de éstos le dio un bofetón, y él respondió sacando una arma de su bolsillo y lo mató, y disparando también contra los demás, mientras gritaba: “Voy a matarlos a todos”. Después se dirigió amenazante a la oficina del director, donde no ocurrió nada más que insultos por parte del joven al director.
Mientras dos de sus compañeros lo acompañaban a casa, el joven regresa a su estado normal; al volver en sí hizo un relato en el cual expresa que no se acuerda de los actos a los cuales se le imputaba y que tenía un fuerte dolor de cabeza.

Sentencia:
Según los examenes psiquiátricos realizados al autor muestran que el autor padece de epilepsia afectiva. Por lo cual estos factores son determinantes para la aplicación la pena restringida debido a que la persona no se encontraba en un estado de conciencia acerca de los actos que cometia, por ello esta corte determina aplicarle la pena privativa de libertad por 4 años durante los cuales va a recibir tratamiento psiquiátrico.

Análisis:
Por ser la irritabilidad desproporcionada con el hecho ocurrido anterior a los homicidios y por el estado de inconciencia posterior al delito se realizó un peritaje sobre la personalidad de inculpado confirmándose su epilepsia afectiva, lo cual por la aproximidad del ataque epiléptico que le sobrevino manifestándose en su estado de inconciencia determinó la comisión del delito.


CONCLUSIONES:
· Creemos que es importante que antes de imponerle la pena a una persona se debe de hacer las investigaciones respectivas y los exámenes necesarios para determinar si dicha persona es culpable y en que grado se le puede imputar la pena o no imputar pena según las condiciones de la personalidad de la persona.
· Es de interés el conocimiento de los traumatismos morales que han influido sobre la formación temperamental para conocer los hechos perturbadores que hayan influido para crear un temperamento criminal especial en el autor de los actos.
· El juez debe de aplicar el criterio de proporcionabilidad y racionabilidad al momento de aplicar la imputabilidad al inculpado.
· Se debe de conocer en que momentos o en que circunstancias una persona es inimputable justificando su decisión


BIBLIOGRAFIA

·Alímena, Bernardino Notas Filosóficas de un criminalista Hijos de Reus Editores Madrid, 1913

·Altavilla, Enrico La Dinámica del Delito Parte General Tomo I Editorial Temis Buenos Aires 1977

·Altavilla, Enrico La Dinámica del Delito Parte Especial Tomo II Editorial Temis Buenos Aires, 1977

·Bramont Arias Torres, Luis Código Penal Anotado Primera Edición Editorial san Marcos Lima, Perú 1995

·Díaz Palos, Fernando Teoría general de la Imputabilidad Bosch Casa Editorial Barcelona, 1965

·Gómez, Eusebio Tratado de Derecho Penal Compañía Argentina de Editores Buenos Aires, 1939

·Moniberon, Julio C. Derecho Penal General Curso Universitario Arequipa, Perú 1972


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